Con daño hecho, con daño recibido,
te puedo echar de menos.
No habiendo estado nunca,
o habiendo deseado que no estuvieras,
te puedo echar de menos.
Tras largos segundos
o rápidos años,
siempre puedo echarte de menos.
Pero nunca lograr tu presencia
martes, abril 11, 2006
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